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314 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA modidad, si.no con su entusiasmo. No escuchó las voces de una sesuda prudencia, sino los deseos de sus muchachos, que pedían saliera más a menudo «Avanzadilla». Aumentando aún más el trabajo, ocurrió que este •tercer nú– mero del periódico hubo de reñir fuerte batalla ,para poder mos– trarse en la ·calle. Llevaba fecha de 16 de abril y debía v,enderse d tercer do– mingo de ,dicho mes; pero el sábado anterior, cuando estaban «tirados>> y,a todos los ejemplares en la imprenta-litografía, avi– saron de la misma ail P. Fidel, que la Vicesecr,etaría de Educación Popular haibfa devuelto las ccpruebas» con varias •cosas tachadas por el censor ,civil. Aquello er:a un foerte contratiempo. Ni se podrfa vender el número cuando todos le ,esperaban, y lo que aím era ,peor, toda ,la tirada se perdería tontaimente. ¡ Y no esta– ha la cosa •como para echar a.l ,aire .un buen puñado de duros ! El P. Fidel se fué inmediatamente a las ,oficinas de la Vice– secretaría... El Delegado Provincial. que se encontraba acciden– talmente al frente de la misma, se ,excusó con el censor ... Y al censor no hubo manera de locailizarle en todo lo que duró aque– lla tarde del sábado. ,¡ La venta del ,periódico, señalada y prepa– rada para el día siguiente, tenía .que suspenderse sin remedio! i Cómo Jo si,ntieron los chicos y chicas que por San Francisco esperaban al P. Fidel ! Este, metido en una hatalla, no la abandonaba fácilmente. Por eso, en la mafiana del mismo domingo, tan pronto como le. fué posible, marchó al domicilio particular del censor, un abo– gadito joven, ya ,casado, y bien situado en política. Quería co– gerlo antes de que sal,iera de casa para ir a misa ,o a lo que foese. Y en oasa le cogió... Per,o no hubo ma,nera de llegar a un arreglo. El señorín se mantuvo en sus trece, y entonces el P,adre Fidel, levantándose ya de la butaca, le dijo con bastante m– tención: -Supongo que por encima de usted habr,á alguien. -Naturalmente. Aquí, el Delegado Provincial y el Goberna- dor Civil, que dan por bien hecho lo que yo haga; y en Madrid ... -Está bien. Muy buenos días, y hasta otra.
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