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TEMPORAS DE PRIMAVERA 305 es la que más necesita leer cosas buenas... Nada, ami,gos·: 1 adentro l Las mesas estaban vacías. Al parecer, aun los habitualmente más desalmados comprendían que era necesario respetar la san– tidad de aquel ~ev,es. Allá en el fondo, sentadas en torno a una mesa, con aire de cansado aburrimiento, estaban las «artistas» del local, las que tenía~ por oficio de cada día -despertar en los hombres, con des– nudeces y atrevimientos, más que con canto, complacencias o apetencias que nada tenían que ver con ,el «arte». Hubo un momento de indecisión por parte de los tres muchachos, mas Negrete, reaccionando de golpe, se foé de:cidido hacia ellas. -Buenos días, señoritas. -Buenos días tengan ustedes. -No venimos a tomar unas coipas; venimos a ... ¿ No quieren ustedes comprarnos algún periódico de éstos? A ustedes que son muy intelig-entes les .gustarán de se.guro. Ya verán lo inte~ resantes que son. Y van especialmente diri.gidos a la juventud. -Y e cuánto cuestan ?-dijo una. -Poco. Dos ::--eales por ahora... -Bueno, rpues déjeme un ej,emplar. Otras dos se decidieron también. ~Poco trabaj::> tienen hoy, ¿eh? Estarán bast~nte aburridas... .:.......;Pues sf ; .ahora que aburridas--confes-ó la ,pr•imera compra- dora-solemos estar siempre. -Lo sentimos. Por nuestra parte les deseamos mucho que se diviertan. i Adi6s 1 Mientras los chicos iban calle abajo, en dirección a Ordoño II, cur.ioseaban ellas con indolente desgana las páginas de ,c<Avan– zadilla». A una, ,quizá la de menos ,vergüenza, resentida contra todos como si únicamente los demás fueran resiponsables de su propia situación, le bastó ver la ,gran cruz roja de la ,primera página, para dejar con disgcsto ,el ,periódico. Otra leyó en voz alta e,l recua– dro ... , y luego ,comentó con -sorna: -Como a todos éstos ,par,a quienes, se,~n dice aquí, sale el periódfoo, les dé por ir haciéndole mucho caso, nos vamos a encontmr pronto sin clientela. Tendremos que ,terminar en ven..

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