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296 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA Más con el alma que ,con la boca se sumó ella a la súplica de todos: ,ccDajnos, Señor, buena muerte, - por tu santísima muerte.» ¡ Cuán hermoso y para meditar ,era aquello, que no se podía dedr con mayor sencillez: •«Por la jornada que hiciste ... del cielo al mundo... a salvarnos... l> 1 j Dios mío l j Cuánto te debemos todos; cuánto te debe también esta pobre Josefina, a quien tan pocas ganas le quedan a veces de seguirte por el camino de la generosidad ! Olvido tan fácilmente el inmenso camino de entrega e inmolación que Tú recorriste para poder le,vantar nuestra mi– sena... Vino posteriormente una estrofa que resumía casi del todo la vida pública del Salv,ador: «Por el celo de las almas con que andabas predicando .. ,>l; y también la vibración de esta estrofa le llegó muy adentro a Josefina, que ya saboreaba no poco los encantos del Evangelio . ...Calle de la Rúa abajo, la procesión iba ya camino de re– cogerse. Venían resonando ahora, por segunda vez a lo largo del reco– rrido, las letrillas que recordaban con todo detalle la terrible Pasión del Nazareno: «Por la dura bofetada, · que recibiste de Maleo . Por los cinco mil azotes, que a la columna te dieron . Por las blasfemias quo oíste al poner la Cruz en alto ... l> Ya era casi de noche. El Nazareno pasaba por delante de las Concepcionistas, y la cabecera de la procesión se asomaba a los jardines de San Francisco. No cantaban ya los pájaros por las

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