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TEMPORAS DE PRIMAVERA 281 unos cristales por ,ahí... , ,aunque tampoco ,renunciamos a esto cuando pueda resultar necesario. Nosotros, ¡partidarios del es– píritu dásico, nunca sabremos renegar del orden y l,a medida en las ,cosas. lmpetu frente a pasiv,idad, y acción frent,e a indo– lencia era lo que en el fondo pedia, dewforadamente, el inso– bornable Unamuno. Acción e Ímpetu quer,emos también nosotros, pero regulados siempre por una mente bien constituída, porque tenía mucha razón José Antonio al decir que da ,acción sin el pensamiento es pura barbarie». · ))En lo que sí podemos seguir ,casi al ,pie ,de la letra los conse– jos de Unamuno es ,en eso de marchar si,empre adelante, gri– tando ,ce i Mentira !.. . ¡ Ladrón !... ¡ Estúpidos ! >> a quienes lo me– rezcan. Ya resulta atosi,gainte el que se trate de presentar en sociedad y darles paso frnnco comó si tuvieran el mejor de los derechos, visüéndolas para ello con palabras de buen ver, ,a ciertas infoJerahles desvergüenzas o claudicaciones. Nosotros va– mos a tener mucho cuidado de hablar con claridad y U.amar a las cosas por su nombre.» · Il El cuarto domingo de marzo hubo focidísima toma de hábito en la Orden Tercera. Al jueves siguiente. en la acostumbrada reunión de las chi– oas, se celebró un ip.equeño acto en honor de las cmuev,as». que eran muy numerosas. Las antiguas fueron dando ,cordial abrazo de bienvenida a las nuevas hermanas ; luego dijo el P. Fidel unas rpalabms, ponderando el espíritu de familia que él quería ver reinar entre todas sus terciari,as; y Marfa de la Gracia recitó, como final, una breve poesía compuesta para aquel ,acto: «Hermanas: ya llega abril, y a su lado -como dos enamorados– la p_rimavera gentil. Continuaba didendo que er,a aquel un tiempo muy de flores

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