BCCCAP00000000000000000000753
272 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA tiempo? ¿ Por unos pocos años? No, no. j Yo qmero ser feliz para siempre! »Pensé, ,pensé mucho... Y tal vez luché más. Pero Dios me infundió va1or, y no me encogí de hombros: «Ya veremos... Tal vez más adelante.n Seguía un brev,e recuento de los pasos dados en su transfor– mación, y acababa así: «Ahora Yo vivo -también mi vida. Mi vida dura, difícil, he~– mosa. Mi vida llena de fe y de esperanza, que por nada cam– biaría. Formo en las filas de los ·<clóvenes terciarios», ,y guardo con tesón y fortaleza la Verdad del Evangelio. Soy casto ; la continencia me cuesta terribles batallas ; pero cuando al fin venzo, me siento el hombre más foliz del mundo. Confieso que a veces me viene un cierto orgullo, sano y legítimo a mi ,parecer, cuando veo lo que hacen quienes me rodean ; me siento superior a ellos, a pesar de que me miran quizá con una sonrisa de con– miseración... No importa. No me ~mporta nada. En el fondo seguramente me admiran y me envidian. iiEsta es mi vida. Mi vida joven de veinticuatro años, en línea recta hacia Dios.» - Sonó la voz de la madre, que llamaba al muchacho para cenar ; ,pero él replicó bastante destempladamente que no tuvie– ran tanta prisa ... Entre la hija y la madre hubo entonces ciertos cuchicheos en la cocina... Al fin suspiró la madre: ,(e¡ Dios haga que este hijo v:aya entrando en razón ! » La primera página de ,«Av:anzadillan tenía en su ,parte infe– rior un título a toda plana entre dos pequeñas fotografías. El título ,era la misma leyenda que había debajo del escudo de la cabecera: c<Por Dios y por el César, siguiendo al Heraldo del Gran Rey.i> Sobre una de las fotos, del Papa, estaba puesto: ,,El representante de Dios.n Al pie de la otra, que era la de Franco, se había escrito: ,c<La encarnación del Cé;ar. >) Nuestro hombre se enfrascó en la lectura del artículo, sin fijarse apenas en las fotografías. Poco a poco se fué enterando de quién era ,aquel Heraldo del Gran Rey al que se quería seguir. c<Ha habido un caudillo que no llevó espada. Ha habido un caudillo que no tremoló banderas parciales de combates menu– dos, de caducos intereses. Ha habido un caudillo que no se hizo
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz