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TEMPORAS DE PRIMAVERA 261 ha perdido, estragada, el regusto antiguo de lo heroico. Para esas tres cuartas partes de España, la línea de vida nacional alcanzada, poco más o menos, el 13 de abril de 1931 estaba bas– tante bien. Estaría aún mejor si se rebajaran los impuestos y se redujese el servicio militar. .. Todos los gusanos se regodean por adelantado, con la esperan·za de encontrar otra vez a España dormida, para recorrerla, para recubrirla de baba, para devo– rnrla al sol.» »Desde que 1 cosas ban tristes se escribieron, hemos ¡mejorado bastante, grac:as a Dios principalmente, y gracias tamhi,én 1a quie– nes con su palabra ry acción ,pusieron en pie a las mejores ju– ventudes españolas. Y a el meditabundo Ortega había presentido el 1cambio en aquel día 1 escuri,alense de 1917: ,«Con el libro en la mano, estoy apoyado en el flanco inmortal, colosal, del Monas– terio ... La esquina de la torre pulida y tajante es una inmensa proa hostil que avanza sobre la llanura hacia Madrid ... »Mas deje~os para otra ocasi6n el comentario de este sím– bolo berroqueñ.o, que, apostado en una vertiente del Guada– rrama, parece recoger los últimos restos de la energía peninsu– lar... Y o espero que un día lejano los españoles j6venes harán su peregrinació:1 a El Escorial, y junto al monumento se sentirán solicitados al herofsmo. Aún no debemos perder la esperanza de que haya gentes entre nosotros poseedoras de la voluntad de vivir, y dispuestas a ligarse en un haz para dar una postrera em– bestida a un punto del porvenir, abrir en él un portillo y salvar así la continuidad. de la raza.r, >>Las esrpe11anzas de Ortega se han cumplido. Los españoles que no ,podían res,ignarse a ver la muerte de su Patria, se liga– ron •en un haz y dieron la gigantesca embestida necesaria para acabar con d languidecer de nuestro ipuebio. Se sintieron, sí. so– Iidtiados al heroísmo, ,y lucharon heroicamente. Y ahora hacen la peregrinación a El Escor.ia1 no sólo rpara admiria,r el símbolo berroqueño de que hablaba el escritor, sino para orar ,y meditar sobre la tumba del áov,en Capit,án que supo estremecer de ilusión a las pr10mociones que han realizado esta salvación de España. »Gracias a Dios, la llama del heroísmo se ha vuelto a encen– der sobre nuestras duras ti-erras; gracias a Dios, .por los cielos hisipanos brilla un efectivo amanecer... Mas no podemos estar
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