BCCCAP00000000000000000000753
254 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA que siempre he cumplido como verdadera c,visüana, pero aquella temporada fué ,algo que se salía de lo corriente-; ,creí haber dado con mi remedio ... , mas pronto me sentí obra vez cans,ada e insatisfecha. Ahora compr,endo que fué por no entender bien la pi,edad ; el hecho es que aquella vida no acabó con el des-• asosiego de mi alma... Yo seguía «enferma)). ))Decidí entonces aprovechar bien las frecuentes ocasiones de viajar que se me ofrecían·. Parientes de muy buena poskión que tengo en Madrid y en otros ,puntos me invitaban mucho ,a pasar temporadas con ellos, o a acompañarles en sus viajes, y ,como en casa no sabían qué hacer par.a tenerme contenta, me animaban a aceptar. Pasé temporadas estupendas en Madrid, en Sevilla y Extremadura, en el balneario de Liér,ganes (Santander), en Sa– lamanca. etc ... P,ero no mejoré. Me distraía de momento; ,luego, como antes, como siemp1,e. ))En Madrid es donde más tiempo suelo pasar, hasta el punto de que casi estoy allí tanto como en casa. Y en Madrid la vida no puede ser para mí más seductora: ,r:odead,a de comodidades, colmada d,e .atenciones, pudiendo ,asistir a toda clase de espec– táculos, aun los más costosos, y frecuentar las mejores socieda– des de recreo... , en una palabra, teniendo a mi alcance cuanto «materialmente» puede apetecer una joven para ser feliz. Pues bien: probé de todo, y todo me dejó insatisfecha. Más de una vez, sentada en la butaca de un cine elegante, ,aprovechaba la oscuridad, no par:a v,er la película. sino para poder llorar un poco a gusto. Quizá al hacerse de nuevo la luz. mis .parientes o acompañantes se daban cuenta y entonces yo tenía que decirles que me dolía la cabeza, o inventar cualquier otra razón tonta. No fueron pocas tampoco las ocasiones en que, dejando una reuni6n. o el paseo ,con mis amigas, me volvfo preci,pitadamente a casa. ¿ Para qué? Parn. desahogar mi estado de ánimo ¡ llorando sin testigos en mi habitación ! nPor probar de todo, ,probé hasta simular interés o correspon– dencia hacia un muchacho muy simpático que estaba •(<•chalado)) poir mí... No pude seguir mucho ti,empo aquella forzada comedria. Un dí.a, ,para acabar con el!a más radic,a1mente, empaqueté mis cosas, y sin decirle nada, me rvine a León. nCierfo, si el mundo pudiera dar satisfacción y verdadera
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz