BCCCAP00000000000000000000753
TEMPORAS DE PRIMAVERA 245 al vencerme y callarme, había logrado en oc,asiones anteriores. -,No, muj,er, no. Dios ve tus ,esfuerzos, tu buena voluntad, y a ellos atiende mucho más que a tus miseri,as. Frecuentemente pensamos que si una obra no nos sale del todo bien, ya está toda ella mal. Nuestras obras pueden tener muchas im1perrfoccio– nes, y sin embargo, agradar a Dios bastante, o quizá mucho, por– que ,en eHas hemos ,puesto un sincero •afán de portarnos como El quiere (aunque de hecho quede luego la cosa bastante por debajo de «lo que debía sern).. ¿ No te parece que es casi pensar mal de Dios el creerse que El anota sólo nuestros fallos) A veces nos imaginamos ,al Señor como un amo descontentadizo ,que nos está acechando continuamente, para sorprendernos en alg{m des– cuido o fechoría, y ,ponérnoslo e'.1 seguida en la cuenta. ,,No ; yo ,estoy seguro de que las cosas no pueden ser ,así. Dios sabe de qué pasta estamos hechos, sabe cuán ,grande es nuestra limitación e inhabilidad para lo bueno ; y por eso, ha de mirar más a lo ,que hemos ,deseado y buscado, que a lo que de hecho nos ha salido. Y nuestros pobr,es esfuerzos de virtud han de pesar bastante más ante El que nuestras miserias, pues cuan– do trat,amos de agradarle. ,lo buscamos eXJpr,esa y delibe,r.adamen– te, de todo corazón; mientras que cuand.o ,caemos en faltas, siem– pre lo hacemos arrastrados por la debilidad o mala ,inc1inaci6n, no ,precis,amenfo por ofenderle o desagradarle. ,,El es Padre amantfsimo, Josefina, y un padre siempre está más dispuesto a fijaa.-se en las cosas buenas, que en los def.ectos de sus hijos. Por eso, no te desalientes nunca, p,or muy misera– ble que te encuentres, por mucho que no ,logr,es dominarte como quisieras, ni aciertes a ofrecerle tus crucecitas con el amor y la generosidad que todos le dehemos -Pero ¡ resulta tan penoso y desal,entador ver que no hago ni una cos,a ,pe,fectamente bien ... ! _,Lo que a ti te corresponde es desear siempre, hacer es– fuer.zos ... ; lo obro, ya lo .irá aneglando El en .los momentos opor– tunos. Nos oonvi<ene vernos frecuentemente miserables; iporque si no, con lo indinados que somos a ,la soberbia. a tenernos e~ algo, caer;amos con facilidad en un engreimi,ento tan necio como fatal para la v,ida del espíritu. Siguieron hablando y hablando sobre diversos puntos rela-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz