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244 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA quería conciliar el sueño. No hacía más que pensar en la suerte de mis compañeras, que estarían tan fervomsas y felices ... -Yo te tuve muy presente en la vela y en la misa. y supongo que Jesús te habrá bendecido lo mismo que si hubieras estado alH con las otras. Y quizá hasta te haya reservado una bendici6n especial, al ,ver que el no asistir suponía para ti una ,gran contra– riedad, un buen sacrificio, que tú aceptarías con la mejor dispo– sición... -No sé si lo aceptaría tan bien como usted dice.. . A veces se me revuelve violent,amente el genio vivo que tengo. Me mo– Jesta horrores que estén siempre tan pendientes de mí. Y ¿ sabe en qué ,cosas me molesta más? Pues en que me manden tanto a la cama, y en lo de comer. »Esto último, sobre todo, es algo terrible. Nunca tengo ga– nas ; yo creo que podría muy bien alimentarme como los paja– ritos: con unos cuantos gr,anos. Las horas de las comidas, que, según me dicen, son para casi todos unas horas muy buenas, son para mí las peores del día. No ·sé si usted sabrá lo que es ponerse ,ante un plato sin ,pizca de .ganas, y empezar la tarea con la mejor voluntad, pero sin gusto ninguno ... : a las tr,es cu– charadas o bocados, y,a ceno ,pasa más», y se empieza a dar vuel– tas con la cuchara a la comida, o ,a jugar con el tenedor, o a escribir en el mantel con el cuchillo, o a echarse sobre el res– paldo de la silla con gesto de cansancio ... , hasta que saltan los demás: ,((Josefina, ya estás como. todos los días. ¿Qué arte de comer es ése? -Pero i si es que ya he tomado bastante ... , ya estoy llena, no puedo más ! -¿ Que no ,puedes más? Lo que tienes son mimos. j Si no hubieras crecido tan consentida ! Estás ofendiendo a Dios, porque desperdicias la comida. j Si otros tu– viesen lo que t(1 dej,as ahí, estropeándolo ... 1 >> Unas veces lo aguanto todo con bast,ante resi,gnaci6n ; otras, llega un momento en que ya no 'PUedo más y chillo, o doy paso libre a las lá– grimas. -¡ Debías acordarte de ofrecérselo todo a Jesús. -Eso trato de hacer ; pero algunos días me sale bastante mal, y otros está mi genio tan desatado, que no puedo con él... Luego me 'Pongo muy triste, porque me parece que he disgustado mu– cho a Dios, y que hasta he echado a perder todo lo bueno, que

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