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TEMPORAS DE PRIMAVERA 239 yeron las dioce oampanadas desde el r,e,loj de pared de la ca– rpilla. Nadie se mcvió; no sonó ning,Ún ruido. Habí,a ,pensado el pa– dre Fidel que ~a mejor or,ación en aquellos instantes tenía que ser sin duda la que brotara espontánea de cada corazón ... Las cabezas de todas las chicas ,aparecían suavemente indi– na,das, d .rostro oculto entre las .finas manos. Oraban .todas, y querían decir a Jes-Ús lo mejor que sabían, cuánto deseaban amarle, ,cuán de verdiad se le oonsagrahan ellas mismas y -le consagraban el nuevo afio, cómo espeiiaban l.as bendiciones de su gracia para pasarlo santa y felizmente ... Al cabo de d,:ez minutos bien colmados, el •silencio se quebró,. sin brusquedad, por la voz ,del P. Fi,del, que de nuevo empezaba a dirigir Ia oración en común. Er,a un orar según .fórmulas com– puestas ;por él para aquella ,ocasión : se le ohedan al Señor y a la Madre d,el cielo muchas ,co~as... , no sólo de parte de cada una de las j6venes en particular, sino también en nombre de toda la Juventud Fernenina de la V. O. T .... ; tambi,én se le pedía mucho, mucho... , porque el período de doce meses que ,se inau– guraba allí habría de traer, junto ,a he,rmosas ocasiones de ir r,ealizando los más altos ide,ales, muy serios pe,J.i,grós de infideli– dad a los me(i,ores propósitos. Hacia las doce y media se terminó el a•cto común y ;principal de la «vi.gi1lia» Buen, número de chicas pasaron entonces a un sailoncifo próxi:mo, para d,escansar .algo ,entr·e turno y turno de vela ... ; y el P. Fidd re,gr,esó solo a su convento. No pudo dormir gran cosa. A las cinco y media de la ma– drugada, con una helada muy ,distinguida, salió de nuevo a la calle, camino del Colegio de :las MM. Carmelitas-. Cuando entró en el saloncito de ccr,e,poso», pudo darse buena cuenta de que las hor,as de la noche no habían ,pasado en v,ano.. Las chicas aparecían por allí acun-ucadas en sillitas de madera ,alrededoir de dos o tres pequeños vadiadores ,eléctricos ; todas, oon los ojos como los discípulos de Jes,ús en el huerto de Get– semaní: «cargados de sueño». Había entre ellas más bostezos que palabras... Tambi,én fas que estaban de adoración en la cap.illa luchaban heroicamente con ,el sueño: ,algunas, con menos de ,éxito que de

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