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TEMPORAS DE PRIMAVERA 221 veterana en tales empresas. Como ellas sabían su •<gracia» y sus éxitos, cuando se enteraron de que los chlcos c<iban a dar una función», lo ce1ebraron mucho, y no perdían ocasión de tomarles el pelo y pincl:arles a cuenta de lo que se iban a reír cuando les vieran ,en el escenario ... , con ,do sosos que eran»... , y ((la poca gracia que tenían los chicos para hacer cosas bonitas»... Algunas hablahan así, cmw,encidas de que ,efoctiviamente los chicos no servían para aquello, por lo menos los chicos que entonces for– maban la incipiente Juventud de San Frra:ncisco; otras lo decían por tener algc qrue dec.ir , por ganas de hablar con ,ellos, por lo agrndable que ;resulta casi siempre para una mujerc....-,,y podemos en todo momento volver la oradón por pasiva-,,el meterse ((de mentiras» con el hombre, ,para disimuladamente despertar su atención y ob:igarle a alternar... Todas contaban ,:::,on rpasar muy buen rato ((el d~a de la comedia» ; pues, o disfrutarían de la «grada» de la obra; o se reirían 1((a todo trapo» del actuar c<des– graciado» de sus intérpretes. Había expectación ,ante 1el ~<debuti> de los ,chicos, y ellos que– rían a todo tr.a·nce quedar bien. Tanto como ,ellos lo dese,aba el Padre. y hada para conseguirlo cuanto estaba en su ,mano. El tiempo que había de perder en los ensayos ,era lo que más sentía el P. Fidel. En la preparación de ,las v,eladas de las chicas él no tenía qu-e inter,venir ;para nada: ellas se ,arreglaban per• .fecfamente con la señorita Barniedo. Además, la formación de algunas y la vete.r,anía de otras facilitaban mucho lia tarea. E:l caso de los ch,cos era bastante diV1erso ; había que empezar con lo más fondanental en dicción, dedamación, ,mímica, y Iucha;r contra una rr:ay,or torpeza natu::-al, agravada por la .falta absoluta de iniciación en tales actividades, Incansable y machaconamente se había de re::ietir los ensayos un dfa y otro dí'.a, insistiendo en ,él modo de hacer una interrogad6n, en el sentido que se debía dar a una frase, en ,el hablar con naturalidad y sin .c<llonillo», en la oportunidad o gr,acia de un gesto. El P. Fidel hubiese queádo confiar aquella tarea de los ,ensa– yos a algún tereiiario seglar ; 1 pero no haMa de quien servirse que ofreciera ga::-antías de buen trabajo. Y no s 1 e podfa dejar solos a los -chicos para que ,«se arreglar,an como pudiesen>) ... El que su primera ac~uación en ,público causara buena o mala impresión.
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