BCCCAP00000000000000000000753
TEMPORAS DE. PRIMAVERA 213 sas de pro>>, que «de hecho habían v,aHdo bien poco», que ,«ya no tenían nada que hacer en la vida», que «eran unos ilatoso"s por su incomprensión y su manía de andar recordando siempre cosas y tiempos que estahan muy bien ,pasadosn ... i E.l porvenir, que es lo que vale, pertenecía a la juventud 1-. Correrían de prisa los años, no mud:.os, y de aquellos muchachos y de aquellas jóvenes, ¿ ,qué podría é.ecirse ? ,¿ Grandes triunfos, .gloriosas realizaciones ? Quizá sólo la t,riste ,canción de ,«las hoj,as ,sec,as y las flores di– funtas». «i Dios mí'.o, qué pena!», suspiró el P. Fidel. Por qué en la na– turaleza y en ~,as almas no ha de ser siempre primavera radiante? ¿ Por qué ha de haber fatalmente invierno, triste, y desolado, y tr-abajoso? «¿ Sabéis lo que estoy pensando al ver los árboles secos?... ¿ Qué era aqLello que ásÍ sonaba en la zona más interior de su nostalgia co.rr :o el tañer ,de una campani-ta? ¿ Qué recuerdo era aquél que tan oportunamente venf.a a arrullar:l,e el alma? ce,¿ Sabéis lo que estoy pensando al ver los árboles secos? ... Aquello le •se-naba. Aquello le surgía de un fondo de viv,endas anti,guas y muy hondas. Aquello lo había oído muchas veces. ¿Dónde? ¿ C-..1ándo? ¡Ah! Y a caía en la cuenta. Sí; en ,el ,colegio. En el cole– g,io había oído él muchas v,eces aquellas p,alabr-as ,entl'e :los diez y los quinc-e años. No era extraño que le trajeran .ahora como un saludable vaho de niñez, de adolescencia si,n ajar. Con tales palabras empezaba la cccomedia de los pastores», que solía re– presentarse todos los años por las Navidades. ~e<¿ Sabéis lo que estoy pensando, al ver los árboles secos?» Así establecía el diálogo un pastor en fo primera escena de la ohra. Y otro ,pastor, por nombre Bartola, se metía entonces a decir que a él le gustaba el invierno ,tanto o más que la iprima– vera. Le atajaba e,J primero: -¿ Con que el invierno te gusta? Pues no acierto a comprenderlo.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz