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TEMPORAS DE PRIMAVERA 199 reda ,que el alma del León que fué había quedado remansada en su seno. nCuaindo ye era estudiante de T eolo,gía aún no estaba cerrado, y todos los noviemhr,es, aproV1echando una tarde de ¡paseo, íba– mos fos colegiales a hacerle alguna visita. Para mí era aquélla una de 1 las tardes más lleIJJas. La .inefable impresión de la visita me duraba días enteros. Salía de ella extrañamente sereno, sana– mente p,ensafrvo, no poco confortado para seguir e.l di.fícil ca– mino de aquella vida rdig.iosa de estudi,ante ,capuchino, cuya monotonía de ·estudios y oracjón s~ dejaba sentir a veces con agobi,ante fatiga. Comprendía entonces mejor que nunca, que cuando fuese llegando para todos el forzoso descanso del cemen– terio, no :importarfa seguramente mucho el haberlo ,pasado en ,la vida mejor o peor... La verdadera realidad empezaría entonces, caídos ya los velos de tas apariencias engañosas, y no sería la peor preparac~ón a una dichosa existencia foera del tiempo el haber pasado en duro- servício y sacrificio la breve pere,~inación de los años. · ., -No sé cé-mo usted puede encontrar gusto en este pensar o tratar •con -los muer.tos. A mí la mru,erte no ,me hace ni pizca de gr,ac1,a. ~A mí tampoco me hace mucha; aún estoy hastante lejos de sentirla, a serr:ejanza de nuestro Padre San FraIJJcisco, como una querida •«her,maIJJan. Pero los ce,menterios no ,me desagradan, casi di,rí,a que me ,gustan ; paso en ellos r•atos inolvidables, como si escuchara un extraño lenguaje que hace •ccsentirn lo que otras hablas no adertan a explicar. Al ,encontrarse solo en su celda después del regreso, se dió cuenta ,el P. Fidel de que seguramente en su predi1lecci6n por el cemente,rfo viejo de la ciudad influía no poco el haber ,allí una tumba que para él ,cctenía mucho de particularn, aunque no lo tuviese para otros. Aquella tumba era exactamente lo mismo que otra tumba querida, Ia de su madre, que se encontraba en un pequeño cementerio lejano ; y contiern:pl•ándo)a, sentía perfumár– sele el alma con el :recuerdo de la mujer bendita a ,quien debía el se,r y no poc,as cosas más. Poco tiempo había gozado de su tierna solicitud, pero sí lo
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