BCCCAP00000000000000000000753
184 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA estoy tan sola, que Dios está conmigo, mirándome y sostenién– dome ... Sí, lo creo, lo creo con toda mi alma, pero ¡ son tantas las veces en que no lo siento ! Parece que El está dormido o escondido, o que se ha ido para un largo viaje. »Me ,acuerdo mucho de León, del luminoso ambiente de sus calles, de mis queridas amigas, de mis hermanas terciarias, de la facilidad ,para confesarse. para comulgar, para ir a cualquier ho:r,a ante Jesús Saoramentado... A veces, sobre todo cuando por las tardes contemplo cómo los últimos rayos de sol doran los más altos picos de estas montañas, o también cuando es– cucho el monótono caer de la lluvia, me entra una nostalgia terrible, quizá unas ganas locas de volverme volando ahí. »No crea que todos los ratos de mis días son tristes o con pe– sadumbres (en lo exterior procuro siempre disimular lo mejor que puedo), no. También hay ratos buenos; gozo mucho con el si– lencio de los campos, con la vista de esta naturaleza maj.estuosa que nos rodea. Pero quizá cuando mejor lo paso es cuando estoy con mis niños: les tan emocionante ver cómo me creen todo, al menos los más pequeños, cómo sus almitas se van abriendo hacia Dios, cómo ,procuran rezar, y hasta hacer algún sacrificio ... ! En los recreos, si no hay personas mayores por allí, soy entre ellos como una niña más, y juego al corro, y palmoteo y animo los cantos... »En fin, Padre, no deje de seguir rogando por su pobre Azucena.n ¿ Cómo no hacerlo? ¿ Cómo olvidar a aquella admi,rabie cri.a– tura, que tan bellamente trataba de ser «Testigo>> y «Apóstol» de Dios en medio de pobres almas casi del todo abandonadas? Ella sí que iba cumpliendo bien todas ,aquellas cosas que el P. Fidel procuraba enseñar a quienes se movfan en su de– rredor. ¡ Que Dios la bendijese con las bendiciones más cum– plidas!
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz