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TEMPORAS DE PRlMAVERA 171 «Por cor.siguiente, ¡ adelante 1 » se dijo e1 P. F:idel de Peña– corada. «Vanos a cumplir con nuestro trabajo.» «... Las man.os , a la mancera, y los labios, a cantar: que es hora de comenzar, corazón, la sementera.» (Pemán.) IV Los últir. :i.os dí,as de septiembre eran los de la se,gunda y devo– tísima noven2. a la Virgen del Camino, ésta en su mismo san– tuario, a unos seis kilómetros de la capital, sobre una altiplanicie bien oreada por todos los vientos, a la vera del viejo «•camino de Santiago» (de donde le venía el título ,a la Señora}, convertido ya en moderna carretera de Galicia. Esta segunda novena, siguiendo una respetable tradición, era predicada siempre por un Padre Capuchino, y siguiendo también una norma tradicional, impuesta hada años por el santo obispo de León, don José Alvarez Miranda, que había gobernado la diócesis dma:lte más de veinticinco, la ,predicación debía tener carácter m:sional o de Ejercicios Espirituales, por los temas a tratar y pcr los varios actos que habían de tenerse cada día. El púhl:co ,asistente, ,aunque bastante copioso, no era como para abarrotar ,la iglesia. De la dudad ,apenas asistían, a causa de la distancia y de 1a f.alta de comunicaciones. Así que sólo podían contarse fieles del pequeño pueblo formado en torno al santuari.:, y grupos de mujeres forasteras, campesinas, que llamaban ,c,ar:ovenari-as)). El pueblo habí:a crecido no poco en los últimos años, debido ,principalmente a la ,gran base militar de Aviacién establecida allí cerca y que llevaba precisamente el nombre de da Virgen del Caminon. El número de ((anovena-– riasn no te:idía a mecer, pero eran mujeres interesantes y ad1m– rables. Procedían en su mayor parte de los cercanos pueblos del Orbigo~la ribera de las mejores alubias blancas~y de las pardas tierras .del Páramo que se extendían desde el Santuario hacia

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