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164 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA cerca os llaman con angustia. Miles de almas -están esperando la luz y el bien que salvan. Los esperan también de vosotros. Os esperan en la famfüa, en el colegio, en la oficina, en las ca– tequesis, en las asociaciones piadosas, en la calle... , porque dondequiera hay almas necesitadas y dondequiera puede repartir luz y bien quien tiene vída sobrenatural: la oraci6n, la palabra, la obra caritativa, el ejemplo, son siempre en sus manos eficaces medios de ayuda salvadora. HAhora y siempre pasad por -el mundo haciendo bien. Una bander:a de apostolado dejamos en este momento levantada. En tomo de eUa vamos a movemos y a ocupar :posiciones ; de– trás de ella hay que marchar al estilo juvenil: poéticamente, con alegría, con generoso entusiasmo. ¡ Fuera perezas y cobardías! Tenéis que adoptar postur·as claras y firmes, porque Dios cuenta -verdad hermosa y tremenda-, Dios quiere contar con vosotros. ))Sintamos la emoci6n de nuestra edad y de nuestra tarea ... Dejad a los innumerables que condenan su juventud a la ruina o ,a una vergonzosa inutilidad, dejadles que sigan regodeándose en ,el sucio festín del mundo ; vosotros, ¡ siempre en vigilia de apostolado sencillo, fervoroso y seguro 1 ¡ A ver si pronto sentís también un amanecer de tiempos mejores en la alegría de vues– tras j6venes almas !)) m Desde el acto del día 16 empez6 a discurrir con toda regula– ridad el nuevo curso para los j6venes de uno y otro sexo ,perte– necientes o afectos a la V. O. T. Las reuniones de las chicas se tenían todos los jueves ; las de los chicos... , cuando se podía, es decí,r, cuando se encontraba sitio o local donde poder estar un poco tranquilos durante media hora o más. Esto de los chicos segufa teniéndole preocupado al P. Fidel. Nuevamente discuti.ó con ellos ,el día y la hora más a prop6sito para celebrar la reuni6n semanal, y nuevamente se mantuvieron ellos en '1a afirmación de que, a causa de estudios, oficinas y clases particulares, la mayoría no podrfa ,asistir como no fueran las reuniones los do– mingos por la tarde, en las primeras horas. El padre optó por

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