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TEMPORAS DE PRIMAVERA 163 crifica lentamente o de una vez _al servicio de un encumbrado ideal. »No queráis ser vosotros del grupo innumerable de las ,«vírge– nes necias», es decir, de las almas atontadas que s6lo se dan cuenta de que tenían que hacer algo importante en el mundo cuando suena y,a la hora de ,pasar la frontera de la eternidad. Entonces no se remedia nada. A lo sumo podrá ,evitarse el hun,– dimiento en la ,perdición que nunca tendrá alivio, pero no lia espantosa amargura de ver que la propia existencia ha sido un verdadero fracaso ,a los ojos de Dios. »Vuestras naturales ansias de superación se verán sostenidas y acrecentadas por la acción de la Gracia de Aquel ,que -os exige vivir el cristianismo en toda su integridad. La vida cristiana no está hecha a la medida de los es,pfritus indolentes, flo5otes y vulgares: son los ·«violentos», es decir, los esforzados, quienes conquistarán el reino de los delos segÚn declaración evangélica. »La cosa no es fácil, pero animaos: sobre las exigencias quizá heroicas del vivir cristiano veréis proyectarse, como un estfmulo para todos, los ejemplos de tantas ,almas jóv,enes que se han cubi.erto ce gloria en las luchas de la propia santificación y el apostolado, desde aqueUas vírgenes mártires de los primeros siglos que purificaron con su sangre inmaculada el mundo man– chado de la gentilidad, hasta las adolescentes y jóvenes contem– poráneos ,que oponen un alto nivel de vida pura a la marea de sensualidad que vemos desbordarse en estos días. »Las voces de sus ejemplos, más poderosas que las voces de ,da Doncella de Orlean», podrán repetiros fr.ecuentemente a unos y a otras : ,¿ No ;podrás tú lo que hemos podido nosotros y nos-– otras ,pobres criaturas humanas como tú, como tú débiies e in– constantes? Que no os dejen descansar tales voces hasta que ha– yáis realizado .algo de valor -en el mundo.» Coronó el P. Fidel todo su discurso con una apremiante llama– da, que tuv,o al final claros acentos joseantonianos: -Cierta noche San Pablo vió en sueños a un hombre mace, dO'l1io ,que se er,gui'.a ante él y le suplicaba: «!Pasa a Macedonia, ven a ayudarnos! ,J »Carfsimos: Guardad sagrado silencio en vuestro es,píritu, y escucharéis también vosotros miles de voces que de ,lejos y de
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