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TEMPORAS DE PRIMAVERA 151 mente en ser una glorificaci6n perpetua de esa ,ccHija de Sión, Vifgen prudentísima», a quien la Iglesia cant_a hoy «toda her– mosa y suave. graciosa como la luna, espléndida como el sol». Josefina estaba suspensa... Al concluir el P. Fidel, segura– mente hubiese apl,audido, si las cosas que acababa .de oír le hubi,er,an hecho menos efecto. Pero le habí.an gustado dema– siado; sentía el alma conmov,i¿a, No podía hab1ar. Había que saborear todo a::¡uel1o a solas. ¡ Lástima que esto no fuera posible en aquellos momentos 1, pero se prometió a sí misma que en el primer rato libre iría pr,esurosa a 1a catedral, ,para saturarse de ccambiente», y pensar, bajo las bóvedas casi aéreas, con el alma bien recogida y los ojos cerrados, en todas aquellas cosas que acababa de oír y que tan hondas resonanci,as habían despertado ' en su corazon ..

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