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TEMPORAS DE PRIMAVERA 145 la oár,cel. Si alguna familia no tenía en su seno joven doncella, debía buscada de fuer-a y vestirla bien, pues •era rechazada la que no iba con yestido y aderezo proporcionado a la fiesta. La interv-ención de las <<•cantaderas» daba gran realce a la celebración catedralicia de la Asunción de Maóa. Comenzaban a aduar el día 14 por Ia tarde, con motivo de las primeras Vísperas, que cantaba el Cabildo con toda solemnidad ; y el mismo día de la .fiesta, día 15, tenían su principal intervención ,ante l.a imag-en de Nuestra Señora la Blanca, durante ,la iprocesión por los daus, tros de la .catedra•l, y en el act.o del ,((foro u ,ofertan. A principi,os de agosto Josefina estaba muy ilusionada ;pre– pamndo su equipo de i<<cantaderaJ> ; lo que ya no le hacía tanta gracia era tener que ensayar r,eipetidamente con las demás chi– cas que habi':an de formar ,en el grupo danzante y cantador. Por otra parte, alma soñado!'a y contemplativ:a como era, le ,costaba encajar en el aje-treo de las danzas; en cambio, saboreaba muy hondamente la música serena y dulce de !os •cccantaresn, y no sólo la música; tambi,én la letra destilaba en su esipíritu una inapresable esencia de suavidad. La letra ,podía ser muy sencil1a, pero tan admirable como esta ((Oántigan de Alfonso X el Sabio: <cRosa das rosas e Jror das Jrores ; dona das donas e amor d' amores. Rosa de beldad e de parecer, fror d' alegría e de bon pracer... >) A veces, preparando sola su vestido de doncella cantad.era, y mientras un leve tarareo de lo que iba ,aprendi,endo aquellos días acompañaba su labo.r, se sentía inundada por oleadas de ro– manticismo, de evocaciones, de ensueños... Su imaiginación vo– laba, volaba... , o se dejaba llevar en las alas de va,gos anhelos y nostalgias... j Oh, los tiempos ,antiguos, los hombres heroicos 1 Vistos por su fantasía a través de embellecedoras -nieblas senti– mentales, qué indeciblemente ,poéticos le parecían. Y ¡ qué te– rriblemente prosaicos resultaban al lado suyo los ,tiempos que a eHa le había tocado vivir ! Tan vuig,ares y llenos de materialis– mo eran, que daba asco. Se imaginaba a sus remotas antepasadas, las doncellas del
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