BCCCAP00000000000000000000745

-Quiero hablar un momento con el padre. El padre tiene que dejar su ocupación para sentarse un rato __ a escuchar las desavenencias de esta india con su esposo que la tiene abandonada y sin comida, rega– larla algo de arroz y carne, darle consejos prácticos y llamar al orden al indio pajarero. Apenas ha reanudado el padre su ocupación, cuando le llaman para atender a otro indio que viene en busca de ropas, porque se halla desnudo del todo. --Está bien, ·hijo mío -le contesto-; pero estas ropas no las conseguimos nosotros de balde, y para que aprendas a estimarlas, debes dar tú algo, en cambio, por ellas. ¿ Qué tienes en tu casa? -Yo tengo fariña. -Bueno, pues cuando puedas me traes una arroba, que la necesito para dar de comer a estos indiecitos que tengo en el colegio ; llévate por adelantado éste traje. Si era una mujer y se le daba un vestido, era pre– ciso advertirla que no lo pusiera encima del roto y an– drajoso que traía, pues al principio, vestido que se les daba no lo quitaban nunca ni para lavarlo o remendarlo. Minutos después llega otro pidiendo medicinas para tal o cual familiar que yace enfermo con fiebres. Se le da el remedio y hay que informarle bien sobre el mo– do de tomarlo, no vaya a dárselo entero de una vez, cre– yendo que así surtÍI'á más rápido efecto. Otra india viene presurosa y triste con un pequeñín en sus brazos. -¿ Qué le pasa al niño, hija? -Y o no sé, padre ; se me queda, y parece que se va a morir. -¿ Cuántos meses tiene? -Tres. 153

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz