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HORNO ARDJBJ:'ITE DB 1CA~IDAD , agradar a Dios. El primer paso para la vida sobrenatu,ra1 es creer en la Revelación, por la autoridad de Dios que nos comunica las verdades. Pero la fe no basta para. jus~ tificar al hombre adulto; son necesarias las obras. A la fe ardiente y segura es necesario unir la caridad, o sea la gracia santificante, que es el principio de vida sobre– natural. · · •. b) El agua viva. El encuentro de Jesús con la Sama– ritana nos explica algo de la gracia. Recordemos el epi– sodio evangélico, que es sabroso: «Jesús llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, próxima á la he– redad que dio Jacob a José, su hijo, donde estaba la fuente de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó sin más junto a la fuente ; era como la hora de sexta; Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús .le dice: Dame· de beber. Los discípulos habían ido a la ciudad a comprar provisiones. Dícele la mujer samaritana: ¿O;Smo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, mujer sama– ritana? Porque no se tratan judíos y samaritanos. Res– pondió ,Jesús y dijo: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías a El, y El te daría a ti agua viva. Ella le dijo: Señor, no tienes con que sacar el agua y el pozo está hondo. ¿De dónde, pues, te viene esa agua viva? ¿Acaso eres. tú más grande que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo. y de él bebió él mismo, sus hijos y sus rebaños? Respon– dió Jesús y le dijo: Quien bebe de esta agua v,olverá .a tener sed ; pero el que bebe del agua que yo le diere no tendrá jamás sed, que el agua que yo le dé se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna» (2). (2) In., IV, 4-14.
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