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sus miserias, a fin de revestirte del hombre nue-· vo creado, según Dios, en justicia y santidad verdaderas (7). Dios nos pide el sacrificio y el esfuerzo para practicar la pobreza mediante la renuncia vo– luntaria a los bienes terrenos; exige el sacrifi– cio de la sensualidad mediante el ejercicio de la castidad y de la mortificación; manda la sumi– sión y obediencia a las leyes y a la autoridad para abatir nuestra soberbia y conculcar nues– tro orgullo. Alma religiosa, mira cómo Jesús permite que le despojen de sus vestidos para enseñarte cómo debes tú despojarte de todo, para vivir del todo; dejar lo creado por lo In– creado; despreciar lo finito por lo Infinito, lo• temporal por lo Eterno ... 3. Nuestro fiat.-En la práctica de la vida ascética y mística no podemos ser completa– mente pasivos. Dios exige nuestra cooperación a sus amorosos designios. Sería lo mismo que· pedir a Dios que interrumpa la obra de nuestra santificación. Cierto que es lícito y convenien– te rogar a Dios que nos libre del mal; que nos dé las gracias necesarias en las pruebas; que nos asista en las tribulaciones; que nos qmce– da la conformidad, la fortaleza. Pero es nece– sario añadir la oración de Jesús: Señor, no se haga mi voluntad, sino la vuestra. Padre mío, si (7) Ephes., IV, 24. - 255 -
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