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,condenaron al Inocente. Quiero arrepentirme, quiero cambiar de vida, quiero satisfacer por tantas iniquidades. 3. Lección de humildad.-Jesús se humilló tomando la forma de siervo, apareciendo pe– queño, débil y despreciado. Vivió humilde y oculto en Nazaret. Es presentado como reo ante los tribunales religiosos y civiles. Los escribas y fariseos y el Sanedrín piden su muerte a gri– tos. La muchedumbre prefiere al malhechor Ba– rrabás, y clama por la crucifixión del Inocente. Jesús es humillado, maltratado, despreciado, calumniado, condenado. Verdad que yo soy un gusano, ne, un hombre; el oprobio de los hom– bres y el desprecio del pueblo. Búrlanse de mí cuantos me ven, abren los labios y mueven la cabeza (4). Alma mía, aprende la humildad de Jesús. So– porta las humillaciones, los desprecios, las ofen– sas e ingratitudes de los hombres con pacien– cia. No huyas de las humillaciones, acéptalas como reparación de los pecados de soberbia. A Jesús le acusan de tantas culpas, y calla. A ti te dicen algunas palabritas de humillación, y luego te excusas y lamentas. Pide a Jesús que te dé paciencia en las hu– millaciones, sufre en silencio los desprecios. (4) Ps., XXII, 7-8. - 171
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