BCCCAP00000000000000000000737

te le acusaban. Herodes, con su escolta, le des-· preció, y por burla le vistió una vestidura blan– ca y se lo devolvió a Pilato. En aquel día se hicieron amigos Herodes y Pilara, pues eran enemigos" (2). Consideraciones. l. Horrendo deicidio.-¡El hombre pecador· condena a muerte al mismo Dios! ¡Qué mons– truosidad! El hombre, polvo de la tierra, se re– bela contra su Creador omnipotente, ante cuya majestad tiemblan los cielos y la tierra. Jesús,. Dios y hombre verdadero, calla, acepta la sen– tencia en silencio, no se defiende ni rehusa la crucifixión. Por amor de los hombres aceptó la traición de Judas, los desprecios de la muchedumbre, los esputos de los soldados, las humillaciones: ante los Pontífices, la flagelación, la coronación de espinas... Aquella multitud de hebreos, a quienes hizo· tantos beneficios, enseñó la doctrina verdadera y concedió curaciones milagrosas, ahora clama furiosa: "¡ Crucifícale, crucifícale! ... " ¡Qué contraste! Pocos días hace, -en la entra– da triunfal de Jerusalén, le presentan ramos de olivo, extienden delante de El sus vestiduras, le· reciben en triunfo y claman: "Bendito el que viene en nombre del SeF10r." Y ahora gritan: (2) Luc., XXIII, 6-12. 169 -

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz