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dición con el crucifijo al final de la obra. En las capillas, oratorios, coros, etc., de las co– munidades religiosas si, por las condiciones del lugar, la comunidad o la colectividad no puede trasladarse de una estación a otra, el que dirige el ejercicio es necesario que se mueva de una a otra estación, los demás basta que hagan genu– flexión en cada estación. Lo mismo se dice de los hospitales y otros lugares piadosos donde válidamente está erigido el Vía Crucis. Meditar la Pasión del Señor.-Ninguna ora– ción vocal está prescrita para ganar las indul– gencias. Por tanto, no es necesario recitar en cada estación un Pater, A ve, Gloria. Ni al prin– cipio ni al fin; es necesario recitar oraciones o jaculatorias. Solamente hacerlo con corazón contrito, es decir, ponerse en gracia si se ha co– metido algún pecado mortal. Es absolutamente necesario meditar la Pasión del Señor, aunque sea muy brevemente. No es necesario meditar los episodios de cada estación en particular, bas– ta la meditación general. Una oración puramen– te vocal, sin alguna consideración o reflexión sobre la Pasión de Jesús, no sería suficiente. Si alguna persona sencilla o ignorante no sabe meditar, basta que considere que las esta– ciones representan los Lugares Santos, donde Jesús sufrió y murió por nosotros, y con estos pensamientos y reflexiones se exciten a com– pasión y al amor hacia el dulcísimo Redentor. Pueden servir las representaciones que cada - 134 -

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