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Octubre dujo una gran tormenta, con tan mala suerte que un rayo cayó sobre el monumento y partió por la mitad la cabeza de la Virgen. Se comprende que, dada la mentalidad milagrera de Clemente, aquel suceso le debió perturbar grandemente ... Sin embargo, él mismo produjo el gran milagro, ya que, al final, pudo contemplar lo que desde pequeño había sido una de sus grandes ilusiones: en el monte de El Pando existe ya una ermi– ta en la que se puede rezar a la Virgen del Rosario. Una presencia fisica de talla normal, barba larga, hábito capuchi– no con el adorno inseparable del rosario, andar cansino y algo descon– trolado, sonrisa permanente, aunque incapaz de disimular el involun– tario tic con que bailaban sus ojos... , pueden recordarnos un poco el retrato exterior del hermano Clemente. Fue un religioso sincero, amable, de alegría contagiosa, espiritual. Practicó una devoción profunda a la Eucaristía y a la Virgen del Rosario. Clemente era una fiesta por dentro y por fuera para sus hermanos religiosos; y esta alegría de juglar no podía tener otro origen que su gran piedad y la paz interior que albergaba en su corazón. BIBLIOGRAFÍA: AP fol. 433; BOP 177 (1979) 170; Flash 33 (1979) 8, 5 (2000) 1 Os; AC de León (octubre 2000). 406
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