BCCCAP00000000000000000000710

Septiembre tes en el mundo de la cultura las figuras y los hechos más rele– vantes de la historia franciscana, especialmente de los capuchi– nos. Place recordar, a modo de ejemplo, su relación sobre los mártires capuchinos españoles de 1936, en la obra Santi e Santita nell'Ordine Capuchino (Sevilla, 1993). Pasan de 500 las recensiones de libros en esta revista, dos de las cuales aparecieron en 1947 y 1949, antes, por tanto, de su pertenencia al Instituto Histórico. A lo que fueron trabajos normales de cada día, se unieron los cargos y cargas adicionales, que el padre Isidoro supo des– empeñar con la misma eficacia y serenidad. Así, en 1955 asume la dirección de la revista Collectanea Franciscana, cuyo prestigio científico internacional él mantuvo e hizo crecer durante los 12 años de su servicio . Por tres trienios presidió la comunidad del Instituto como superior de la misma. Desde 1970 a 2000 ocupó el cargo delicado de archivero general de la Orden, simulta– neando con todo ello la coordinación de la Bibliographia Fran– ciscana, de la que es casi único redactor durante 20 años. Esto último le supuso al padre Isidoro una labor constante de infor– mación y transcripción de datos: un trabajo ímprobo al servicio de los demás estudiosos. Sólo una entrega desinteresada y de visión amplia le pudo hacer llevadero tal empeño, sobre todo cuando no existía la ayuda, entonces insospechada, de los orde– nadores. Pero el padre Isidoro amaba el trabajo. También, como res– ponsable que fue algún tiempo de la sección editorial Subsidia Franciscalia Scienti,fica, contribuyó personalmente a la edición de varios volúmenes importantes. Si, finalmente, queremos subra– yas la presencia del padre Isidoro historiador en un ángulo vivo 394

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz