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Septiembre na en la escuela primaria, favoreció en el niño Daniel el deseo inicial de ser capuchino. Con esta ilusión, apenas cumplidos los diez años, ingresó en el Seminario de El Pardo (Madrid), el 22 de agosto de 1929. Superados sin dificultades los estudios humanísticos y con la vocación fortificada, comenzó el novicia– do capuchino en Bilbao, el 14 de agosto de 1934, haciendo un año después la profesión temporal de la Regla franciscana (15 de agosto de 1935). Montehano, convento pintoresco, a cuyos muros llegan siempre suaves las aguas del Cantábrico, fue el lugar donde fray Isidoro comenzó el estudio de la filosofía , que inesperadamen– te se iba a truncar al terminar el primer curso (1935-1936). Pues, si las aguas del mar, aplacadas por la marisma, abrazaban mansas la península de Hano, donde emergía el convento, las tormentas humanas, que en aquellos años se fraguaban en la sociedad española, iban a ser menos benignas. La situación política inficionada de comunismo y prácticamente sometida más cada día a una dictadura soviético-marxista, provocó una reacción del ejército en pro de un saneamiento social y espiri– tual necesario que la Iglesia no pudo menos de ver con buenos ojos. El 18 de julio de 1936 fue la fecha de la declaración del nuevo orden que dejó dividida fatalmente la sociedad españo– la, pues no en todas las regiones triunfó de momento el levan– tamiento nacional( ... ). Fue el 7 de agosto de 1936 cuando el convento de Monteha– no, en el que se encontraba fray Isidoro con otros treinta y cinco miembros de la comunidad, fue rodeado por milicianos rojos, que con sus armas apuntaban a las ventanas, tomando posicio– nes para asaltarlo, en la idea de que los frailes reaccionarían con armas para defenderse (... ). El joven Isidoro, como los demás , buscó refugio en casa de amigos en los pueblos vecinos, sin que esto les valiera a dos de 390
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