BCCCAP00000000000000000000710
«Doy gracias a Dios que no ha permitido entren en mi corazón sen– timientos contra ninguno de vosotros. He tratado de conocer los nom– bres de los que nos han defendido para agradecerlo; y he tratado igual– mente de desconocer los nombres de los que nos han ofendido para no dar ocasión a la más mínima antipatía » Los problemas, aunque no definitivamente, acabaron aquí. Esta vez ganaron los indígenas, y la hacienda invasora fue supri– mida. Cuando en 1970 se trató de reeditar una nueva campaña de ataques al obispo y a los misioneros, surgió el silencio y se quebró la complicidad; porque ya el obispo cultivador de la paz en tiempos de conflictos se había convertido en un símbolo sagrado, respetado, intocable. El 8 de junio de 1986 salía de Machiques después de haber asistido el día anterior a la consagración episcopal de su suce– sor. Firme en el fondo, pero exquisitamente suave en la forma, tomó la decisión personal de salir de la misión suprimiendo ofi– cialmente todas las despedidas. Silencioso, como el Bautista, se retiró a tiempo para no hacer sombra al que había de ocupar su puesto en la obra de anunciar al Mesías. Inmediatamente regresó a España, incorporándose a la fra– ternidad de Jesús de Medinaceli y permaneciendo en ella como un religioso más: casi diez años sin servicios, distinciones ni pri– vilegios de ninguna clase. Se integró en la vida común y trató de compartir los servi– cios ministeriales con los hermanos de la fraternidad: misas, muchas horas de confesonario, charlas a los religiosos, adminis– tración del sacramento de la confirmación cuando era requeri– do para ello . .. Su permanencia en Madrid se convirtió para él en un com– pleto retiro conventual, donde se acentuó su actitud de silencio, oración y amabilidad. Era muy habitual en él encontrarse con 341
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz