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Agosto Bien indican los apellidos que Valentín Azumendi Medina– beitía era un vasco de pura cepa. Hijo de Valentín y María, nació en Bilbao, el 4 de junio de 1908. Preparado co11venientemente con los estudios primarios y de bachillerato, ingresó en el convento de Basurto de su ciudad natal para hacer el año de noviciado, tomando el hábito religio– so el 3 de agosto de 1924. Durante la ceremonia le fue impues– to el nombre de fray Abel de Bilbao, que conservaría en los documentos oficiales de la Orden hasta 1972. A partir de esta fecha recuperaría el apellido familiar, llamándose Abel Azu– mendi. Un año más tarde, cumplido el tiempo de noviciado, profe– só de votos temporales el 9 de agosto de 1925, trasladándose a continuación a Montehano (Cantabria), para comenzar los estu– dios de filosofía. En 1928 pasó al colegio mayor de León para cursar las disciplinas teológicas que, una vez concluidas, le per– mitieron el acceso al presbiterado el 21 de mayo de 1932. Previamente se había consagrado definitivamente al Señor mediante la profesión de los votos perpetuos, el 15 de octubre de 1929. Su primer destino como nuevo sacerdote fue el colegio de El Pardo donde, el 9 de noviembre de 1933, se leyó el acta ofi– cial de nombramiento como profesor. Esta tarea docente se pro– longaría hasta 1945, año en que fue designado guardián del mismo convento. Fueron apenas dos años de paz y de ilusión en esta primera etapa de su entrega a la formación de nuestros aspirantes. La tormenta bélica que se avecinaba en España llegó a las puertas del tranquilo cenobio de El Pardo el 21 de julio de 1936, que– dando bruscamente interrumpida la vida conventual y el traba– jo de los profesores, rodeado y ocupado el edificio, los estudian- 326

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