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Agosto Son cuantiosos los artículos, comentarios, folletos y obras de carácter bíblico elaboradas por el padre Ignacio, algunas de ellas con numerosas ediciones: Vida de Santa Micaela del Smo. Sacramento (1948); Concordancia de los evan{{elios. j esús mi camino, verdad y vida (1951); Historia de j esús según la concordancia de los evangelios. Pensamientos de los evangelios para todos los días del año (1951); Santos evangelios en concordancia. Historia de j esús (1956); Semana Santa Restaurada (1958); Misal bíblico de los domingos (1958); La creación en la Biblia (1961); Misal bíblico dominical (1963); La voz del Maestro ( 1963 ); Antiguo Testamento abreviado (1964); Coloquios bíblicos (1966); Guía bíblica (1993); Con el Concilio (1972, 1994); etc. Muchas de estas obras fueron originalmente publicadas en lengua portuguesa. Su talla fisica diminuta, arropada siempre con el hábito franciscano, estaba reñida con la grandeza del alma que guardaba dentro. Con una barba patriarcal, una voz tenue pero firme, su nimia y débil apariencia era la imagen de la sencillez, la pobreza y la humildad ambulantes. Lo exiguo de su porte formaba un raro contraste con lo eximio de su espiritualidad. Figura elemental y recia, delicada y entusiasta, humilde y convin– cente, alma grande en cuerpo frágil. El padre Montero, una persona muy conexionada con él por sus quehaceres en la revista Evangelio y Vida, concretiza el ser y el hacer de nuestro personaje con estas palabras: «Si ser profeta es vivir desde y para la palabra de Dios; si ser pro– feta es tener, desde los criterios de la palabra de Dios, una visión y una propuesta alternativa a la mundana, entonces no hay duda: el padre Ignacio era un profeta, y los verdaderos profetas nunca mueren, porque queda su mensaje, que es la esencia y el alma del profeta.» 322
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