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Agosto No es para olvidar su trabajo El camino de j esucristo, publica– do en 1969; un texto oficial de religión según el programa de la Comisión Episcopal de Enseñanza. Posee un indudable valor didáctico; y se advierte una perfecta exposición lógica de los temas, citas bíblicas y notas conciliares correspondientes. A manera de hobby y con el fin de «amansar las neuronas alborotadas», hizo sus pinitos en el campo artístico del pirogra– bado, una ocupación excelente para emplear el tiempo libre y calmar los nervios. El humo y olor a resina quemada, foo tendrá alguna relación con su fama de «buen quemador» de tabaco? «Querube», como a veces se le llamaba amigablemente, fue un hom– bre de porte físico aparentemente fuerte, pero anímicamente muy debili– tado. De estatura normal, barba tupida y tez acentuadamente morena, tenía un caminar lento, casi indeciso, como si fuera midiendo las dis– tancias y contando los pasos. Aunque en ocasiones su aspecto rezumaba tristeza y melancolía, sin embargo en sus adentros bullía una rica vida interior. Una característica del hermano Luis, ya desde sus tiempos de estu– diante, era su amable trato, su buen carácter, su bondad. Los problemas psicológicos que atenazaban su alma, no fueron óbice para que tratase de desplegar su alegría y afabilidad hacia todos sus amigos y hermanos en religión, incluso en aquellos momentos diflciles en que su existencia estuvo marcada por los sinsabores de la cruz. BIBLIOGRAFÍA: AO 1 (2000) 271; AP fol. 1027; BOP 119 (1969) 211, 257 (1999) 302-305; Flash 186 (1999) 24; El Niño Seráfico 207 (1955) 6, 231 (1960) sp, 236 (1962) sp. 312

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