BCCCAP00000000000000000000710
Tal vez este paréntesis de estancia en El Pardo no fue dema– siado largo ; pero dejó en su vida muchas secuelas físicas y psí– quicas que dejaron un sello imborrable en su cuerpo, en su espí– ritu y en su manera de afrontar la vida. Está claro que a veces resulta complicado caminar a contra– corriente o, como suele decirse, con palos en las ruedas Las ten– dencias, predisposiciones o inclinaciones naturales que todos llevamos encima, condicionan de forma inexorable nuestro ser y nuestro obrar. Contra ellas poco se puede hacer, ni con buena voluntad. En 1963, bastante agotado física y psíquicamente, tuvo que visitar al médico y someterse a un tratamiento. Le indicaron la conveniencia de no desempeñar cargos de responsabilidad y, al mismo tiempo, la ocupación en labores que sintonizasen con su estado y estuvieran más en consonancia con sus gustos y su carácter. Esta medicina espiritual la encontraría fácilmente en la predicación y ejercicio de los ministerios sacerdotales para los que se había preparado con tanto esmero durante los años de su formación . Una vez terminada la etapa dedicada a la formación de can– didatos fue destinado a León, donde comenzó, con fuerza y entusiasmo, una nueva vida de mayor dedicación al apostolado de la palabra. En 1964 fue trasladado al convento de Gijón, regresando de nuevo a León en 1966. Fue larga y fructífera para el hermano Luis su estancia en la capital leonesa: muchísimos sermones, novenas, misiones populares, ejercicios espirituales ... , fueron llevados a cabo por este hermano, bien capacitado y excelente– mente preparado para ello. Nombrado vicemaestro de novicios en 1969, no llegó a des– empeñar este cargo. Era consecuencia de sus limitaciones; y 309
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz