BCCCAP00000000000000000000710
ducciones, ejercicios y composiciones de los estudiantes eran un duplicado de sus clases: no se limitaba a subrayar las frases incorrectas, sino que completaba su trabajo con claras y didác– ticas anotaciones que se convertían en una especie de «clases particulares» personalizadas para cada alumno. Como encargado de la confección de actas, con el sólo recurso de la pluma, era también el responsable de la lectura pública de las calificaciones. Todos esperaban sus comentarios ocasionales hechos siempre con una sonrisa llena de bondad: felicitaba a los buenos y animaba a los más torpes con un movi– miento de hombros característico, pero nunca condenando o avergonzando. Ha sido uno de los profesores más recordados <le El Pardo. Fue durante muchos años capellán en la Bola del Mundo de Navacerrada, donde está enclavada la principal estación de RTVE. Todos los sábados se ponía el anorak sobre su hábito y se lanzaba hacia las cumbres del Guadarrama para celebrar las misas dominicales . Primero en la capilla de Ntra. Sra. de las Nieves, aneja a la estación del ferrocarril, para atender a turis– tas domingueros y esquiadores; después subía en el telesilla hasta la Bola del Mundo y celebraba la segunda misa para los empleados de televisión. Allí le daban de comer; luego bajaba con sus amigos y terminaba la tarde con una tertulia en la que nunca faltaba el café, el purito y una partida de cartas, compar– tiendo la amena conversación en confianza y fraternidad. Maestro de ceremonia en la liturgia de Palacio, aprovechaba los paseos por el monte para ensayar con el equipo de mona– guillos, que terminaban dominando a la perfección las rúbricas del complicado manual del padre Antoñana. En 1969 dio fin a sus labores docentes en El Pardo al ser destinado a Jesús de Medinaceli. Fue un cambio brusco en la trayectoria de su vida por la cuantía y novedad de las ocupacio- 277
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz