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Julio cimientos básicos adquiridos cuando era niño. (Muchas veces el hombre no se muestra como es, sino como le han hecho las circunstancias). El hermano «Santi», como todos le llamaban, era muy parco en palabras y corto en sus conversaciones, que a veres se limitaban a monosílabos estudiadamente desordenados. En cambio, vendía sencillez y fraternidad por todas partes. Ajeno a las trivialidades humanas gozaba, sin embargo, en los ratos de expansión con los religiosos, disfrutando de la felicidad que conlleva una buena compañía. Era un hombre de carácter tímido, carencia que trataba de ocultar entre sus compañeros mediante frases incisivas, algo irónicas o de doble sentido; así nadie las podría interpretar mal. En su trato con los religiosos daba la impresión de encontrarse enfa– dado omolesto: todos entendían que se trataba de un artilugio para que éstos le dijeran algo y así poder «meterse con ellos», a manera de juego: necesitaba que le «tomasen el pelo». Terminada la refriega, se daba media vuelta musitando palabras sueltas, pero con un mal disimulado gesto de contento por haber conseguido «la atención» de los hermanos. Fue un religioso pobre, observante, sencillo y disciplinado en el cumplimiento de los servicios encomendados por la obediencia. BIBLIOGRAFÍA: AO 2 (1998) 352; BOP 112 (1968) 98, 164 (1977) 91 95, 249 (1997) 149-152; Flash 174 (1997) 33-35. 272
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