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tes»). Era poco hablador y poco amigo de lamentaciones. Su dedicación era el trabajo y, en cierto modo, el silencio. Con un bien perfilado espíritu misionero, dio testimonio de su espi– ritualidad mediante el trabajo, el retiro y la entrega: «Hablar menos y hacer más, que hablando mucho se disipan las fuerzas y se escapan las ideas», había dicho cuando era joven, en más de una ocasión. Era una frase muy suya, y parece que estaba convencido de ello. BIBLIOGRAFÍA: AO 111 (Hl95) 401; AP fol. 1064; BOP 96 (1965) 108, 106 (1967) 73, 241 (1995) 133-136; BOV 65 (1995) 84-89; Flash 160 (1995) 59-63; Pacífico 245. 265
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