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Junio En diciembre de 1949 se comenzaron los primeros ensayos para la fabricación de ladrillos con un resultado que, aunque no plenamente satisfactorio, abrigaba la esperanza de que el pro– blema se podía resolver. Se contrató a un grupo de colombianos que decían haber trabajado muchos años en esta industria, pero el resultado fue decepcionante : aquellos obreros no sabían ni batir el barro, ni escoger la leña, ni colocar ladrillos en el horno .. . Los misioneros se vieron obligados a meterse de lleno en este trabajo. Y afrontando cuantiosas dificultades, lograron construir dos hornos con sus propias manos y comenzar las obras: internado para niñas, edificio de los misioneros y, final– mente, la iglesia. Después de pasar por las residencias de Sinamaica y Casi– gua, el hermano Abilio abandonó el Vicariato de Machiques, siendo destinado a la Custodia el 12 de febrero de 1955. Había trabajado en la misión pocos años, pero con un espíritu y entu– siasmo extraordinarios, sin desfallecer ni acongojarse ante las contrariedades. Caracas, Cumaná y Maiquetía fueron los lugares en los que, en secuencias alternativas, transcurrió su vida en la Custodia. En tres ocasiones (1955, 1957 y 1959) estuvo destinado en Caracas, añadiendo a los trabajos apostólicos dentro de la fra– ternidad el de administrador de la revista Venezuela Misionera. Tres veces pasó por Cumaná, a cuya residencia fue enviado en 1955, en 1958 y en 1982. Su estancia en Maiquetía duró desde 1959 a 1982, desem– peñando los oficios de vicario, superior y coadjutor en la iglesia de la Sma. Trinidad. Fueron duros y cuantiosos los trabajos a que se vio sometido en esta parroquia erigida canónicamente el 1952. Desde entonces se venía celebrando la misa dominical en 244

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