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1 · Junio En este ambiente cursó Francisco los estudios primarios desde 1920 a 1925 y pasó parte de su juventud trabajando como «pastelero». Más tarde, siendo ya religioso, pondría de manifiesto, en más de una ocasión, la pericia adquirida en este oficio, rnnfrc:-riommrlo s;:ihrosos postres para endulzar la sobre– mesa de los religiosos. Cumplidos veintitrés años de edad, y dejando atrás una excelente familia y un no pequeño amor a su terruño de Elorrio, decidió abrazar la vida religiosa entre los capuchinos. Así comen– zó una temporada de postulantado en los conventos de Bilbao, El Pardo, Barcelos y Valinha, estos últimos en Portugal. Estas ciudades portuguesas habían sido seleccionadas por el Provincial de Castilla, Félix María de Vegamián, con el ±in de albergar durante la guerra a los estudiantes de El Pardo y a los postulantes para hermanos no clérigos. El 30 de julio de 1936 llegaron a Valinha seis postulantes acompañados por el padreJuanJosé de Bilbao. Solamente per– severaron en su vocación Bernardo Santos (Primitivo de Noga– rejas) y Francisco Eguidazu, conocido en la vida religiosa con el nombre de Valentín de Elorrio. Terminada la contienda bélica, inició el noviciado en Bilbao el 16 de septiembre de 1939, emitiendo la primera profesión el 17 de septiembre de 1940. Este mismo año fue enviado al con– vento de León para desempeñar el oficio de cocinero, trasla– dándose en septiembre de 1941 a Jesús de Medinaceli para continuar con el trabajo en la cocina y el oficio de limosnero. Se abre una página nueva en su vida religiosa con la llegada a Venezuela y su incorporación a la misión de Tucupita el 7 de mayo de 1948. Allí se mantendría por espacio de veinticinco años que transcurrieron en diferentes centros misionales; sien– do destinado a Upata (1948), Tucupita (1%4), San Francisco de 235
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