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andar. Al día siguiente resolvimos descansar... Pero precisamente aquel día, después del desayuno, el indígena Miguel que me acompañaba desde el mismo Luepá, sin casi darnos cuenta, se nos murió repentinamente... A mí me dejó tan deprimido este acontecimiento tan fatal, que no había querido recordarlo más... ... Fue el 12 de noviembre de 1937 cuando llegué de nuevo, tan entris– tecido y desengañado, a la misión de San Francisco de Luepá,, (Puede verse el relato completo de esta expedición en Venezuela Misionera, mayo-junio de 1982). El Hno. Lucio fue un hombre de buena salud y de notable fortaleza corporal, dones con que la naturaleza le ayudó a mantener su indomable espíritu de trabajo y conseguir, de esta manera, el gran deseo que manifestó al solicitar el ingreso entre los capuchinos: llegar a ser santo. Desempenó generosamente cuantos oficios le confiaron los superiores, tanto en España como en la dificil etapa de su vida misionera. Fue un religioso paciente, sacrificado y ejemplar en el cumplimiento de sus deberes religiosos. Practicó una devoción sincera y espontánea a la Virgen y a N P. San Francisco. BIBLIOGRAFÍA: BOP 35 (1982) 149 s; Flash, n.º 57 (1982) 15; BOC, n.º 38 (1983) 269 s; EV 23; VM 44 (1982) 66-68 112 s, 11 (1949) 499. 497

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