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votos perpetuos el 15 de agosto de 1902 y se ordenó de sacerdote el 25 de abril de 1906. Concluidos los estudios de la carrera sacerdo– tal, permaneció en El Pardo por espacio de tres años, encargándose de dirigir la escuela gratuita para los hijos de los guardas del monte, que había sido establecida con este fin. Destinado a las misiones de América, llegó a Puerto Rico en octubre de 1909, residiendo en Utuado hasta septiembre de 1911. Pasó después a Maracaibo (Venezuela, 1911-1913), regresando, de nuevo, a Puerto Rico, esta vez con destino a Río Piedras. Después de pasar algo más de un año en Bayamo (Cuba), volvió a Río Pie– dras en 1916, permaneciendo en esta residencia hasta el año 1922. En 1923 regresó a España por motivos de salud, siendo adscrito a la fratemi<la<l <le Vigo en el CaµHulo Je 1922 y, Je~µué~, a la de El Pardo (1023-1031). Aquí trabajó como profesor del seminario, sien– do designado para director del mismo durante el trienio 1928- 1931. Desde 1931 a 1934 desempeñó el cargo de Guardián. · En 1934 comenzó el P. Alfredo una nueva experiencia: en com– pañía de otros religiosos, fue escogido por los superiores para ges– tionar el establecimiento de la Orden en Portugal, tomando parte en la fundación de los conventos de Barcelos y Oporto. En Barce– los, donde residió la mayor parte de su estancia en la vecina nación, desempeñó durante varios años el cargo de Vicario. Después de haber permanecido casi trece años en el Corrúsaria– to, se incorporó a la Provincia el 5 de agosto de 1947, pasando sucesivamente por los conventos de Vigo (1947), Montehano (1948-1955) y Gijón (1955-1959). Sus últimos años fueron especialmente dolorosos, a causa de los achaques y dolencias que hubo de soportar. El 8 de junio de 1959 fallecía en el convento de Gijón, a los 79 años de edad, 61 de vida religiosa y 53 de sacerdocio. A sus funerales asistieron numerosos sacerdotes y representantes de las comunidades religiosas de la ciudad. 491

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