BCCCAP00000000000000000000709

Su muerte ha sido serena y ejemplar. Él mismo decidió recibir la unción de enfermos, y a los que estaban presentes en su último día manifestó su agradecimiento por la amistad y favores que le habían dispensado, al mis– mo tiempo que les pidió perdón por las faltas que hubiera cometido. Con la serenidad del que sabe ha entregado su vida por Dios y por los hombres, les rogó continuasen la labor que había comenzado y que elevasen una oración por su eterno descanso, pero nada de lágrimas...» Falleció en Caracas, al finalizar el día 27 de mayo de 1988. Con– taba 76 años de edad, 59 de vida religiosa y 51 de vida sacerdotal. Fue enterrado en el Cementerio General del Sur, en la ciudad de Caracas. Como se puede comprobar por las líneas anteriores, la actividad pastor:-11 <lf'l P. Vicente se centró f'n los ministf'rirn; s:-irPrcint:ilPs, po– niendo un acento especial en el apostolado entre las gentes más necesitadas de los barrios pobres de Maracaibo y Caracas. Sencillo con los sencillos y pobre con los pobres, vivió su vocación reli– giosa y sacerdotal guiado por el lema apostólico de «hacerse todo para todos, para llevarles a todos a Cristo». Es importante cristianizar a los hombres, pero el P. Vicente comprendió que es dificil, en la mayoría de los casos, asimilar el mensaje del Evangelio mientras no están cubiertas las necesidades mínimas para la subsistencia. Su obsesión por formar primero hombres para después evangelizarles como cristianos, le hizo olvidar sus carencias fzsicas y enfermedades, traba– jando con optimismo y generosidad y consumiendo su vida en favor de los más pobres y marginados. BIBLIOGRAFÍA: BOP 41 (1988) 83 s; Pacífico 252; AO 111 (1995) 170. 449

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz