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tar ayuda con este libro; y para quienes deseo inviertan sus saberes y sus aptitudes en beneficio positivo de los indígenas. Que las lanzas de sus críticas no estén tiznadas de prejuicios y sectaris– mos; y que, de echarse al juego, que sea con las manos limpias.» - KIRITO A RIBUNA JAKOTAI UARAOTUMA SABA: la doctrina cristiana de los guaraos. - LOS INDIOS GUARAÚNOS Y SUS CANCIONES: publica– da por el CSIC. -GUARAO GUARATA: reflejos del alma guaraúna vistos a través de sus leyendas, cuentos, mitos y tradiciones. - GUARAO A RIBTJ: litPntnr::i oP los indios guaraos. Como justo reconocimiento a la valiosa labor desarrollada por este religioso, a quien los indios guaraúnos llamaban cariñosamente Ka-nabo, el abuelo, le fueron otorgadas diversas condecoraciones: La Venera, concedida por el Consejo Superior de Misiones; Enco– mienda de Isabel la Católica, por el Gobierno español; Medalla Or– den Fundación de Tucupita, por las autoridades federales; condeco– ración de la Orden Francisco Miranda, por el Gobierno de Vene– zuela. Mal tino hubiera tenido el autor Carlyle si hubiera querido referir al P. Basilio uno de sus famosos dichos: «un monstruo hay en el mundo, es el ocwso». Al recordar la enorme labor realizada por este misionero capuchino de poca apariencia fzsica, de cualidades externas nada llamativas, yo echaría mano de una frase del embajador de España cuando le impuso La Venera: «Resulta que este padre Basilio es una personilla que lleva dentro un gran personaje; personilla en lo flsirn, personaje en lo intelectual». O aquella frase de Marco Aurelio, donde se proclama que la grandeza del hombre no está en su cuerpo sino en su espíritu: «Nuestras vidas son la obra de nuestros pensamientos». 439
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