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Mayo fueron visitadas hasta decidir comenzar una nueva reducción en la rancheria Kuamujo, donde quedó encargado nuestro misionero de poner las bases para una nueva fundación. Joven y emprendedor, pronto se dio cuenta del estado lamentable en que se encontraban las rancherias y concibió la idea de formar un gran pueblo reunien– do a los habitantes de Kuamujo y de Murako: comenzó, por impres– cindible, a fomentar la agricultura mediante talas en la selva y siembras colectivas de arroz. Fue entonces cuando comenzaron a airearse, como en Amacuro, nuevas calumnias contra el P. Basilio que, con gran dolor y pesadumbre de su alma, se vio obligado a abandonar aquel lugar donde había concebido tan bellos proyectos en favor de los indígenas. Después de un detenido estudio se optó por establecer el centro misional, de manera definitiva, en Osibuka– junoko, que con el tiempo había de tomar el nombre de San Fran– cisco de Guayo. Sucedía esto en junio de 1942. No tardaron en aparecer de nuevo los informes tendenciosos contra los misioneros por parte de rancheros explotadores de los indios: al poco tiempo el P. Basilio y el P. Rodrigo de las Muñecas fueron invitados (obliga– dos) por el Ministerio de Justicia a salir de la misión. En 1944 estaba en Araguaimujo y, en 1946 fue trasladado a Tucupita. Aquí terminó la primera etapa misional de este incansa– ble religioso que no dudó en levantar su evangélica voz de protesta contra las injusticias, el engaño y la explotación de los indios; y es que toda obra grande, y mucho más cuando es obra de Dios, suele estar marcada con el signo de la prueba y de la contradicción. El 21 de septiembre de 1948 estaba en Caracas. En este mismo año regresó a España, permaneciendo, hasta 1951, en el convento de Cuatro Caminos, dedicado a la ayuda de la fraternidad y traba– jando en la preparación del cancionero de los indios guaraos. De regreso a Venezuela, llegó a la misión de Guayo en abril de 1951 pasando, un año después, a Tucupita. En 1953 fue destinado al Santo Cristo de Pedernales, que fue la segunda capital del Delta Amacuro, permaneciendo en este municipio hasta el año 1984. (La 436
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