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En febrero de 1933, el P. Bonifacio de Olea, arruinada su salud por la malaria, tiene que ausentarse de la misión, como antes lo habían hecho Fray Faustino de Lieres y el P. Benigno de Fresnedi– llo: todos los fundadores de la misión tienen que retirarse, si no vencidos, sí aplastados físicamente por el trabajo y las enfermeda– des. Viene, para sustituirles, el P. Basilio de Barral, que llega a Ama– curo tras una odisea de antología. En 1934 los misioneros tratan de organizar la agricultura y ga– nadería de la misión: las enfermedades, la ganadería desatendida, la recogida de cosechas y plantaciones no compensan los gastos ni los trabajos invertidos. Para colmo de desgracias comienzan las calum– nias y difamaciones al P. Basilio y sus compañeros por parte de los _jefes civiles y algunos indios mal aconsejados por los trabajadores de la misión... lnvestI.gaoones realizadas por el general J usé F1 aJ.lLb– co Machado por parte u.el guuierno y por el r. Pascual de Pamplona en nombre del P. General comprobaron la falacia de las acusacio– nes y la heroica labor de aquella difícil empresa misionera. En 1936 llueven nuevas acusaciones sobre los misioneros ante el gobernador del Territorio Federal: el P. Basilio, deshecho por las fiebres y agotado por el trabajo, tiene que salir de la misión para reponer su salud. En 1939, al ser trasladado el P. Tirso de Escalante a Araguaimujo, el P. Barral es nombrado Superior de la misión de Amacuro que, finalmente, fue cerrada y entregada al gobierno el 24 de febrero de 1940. Resulta arriesgado y, quizá, un poco atrevido, sumergirse en las profundidades de la historia de este misionero para resumirla con la brevedad que nos imponen las circunstancias; pero la suerte está echada y debo trabajar por co:µseguirlo. Al cerrar el centro misional de Amacuro, por las razones expuestas, fue preocupación constante del Vicario Apostólico Monseñor Constantino Gómez Villa estable– cer otro centro misional que reemplazara al desaparecido: navegó con el P. Basilio y el P. Isaac de Mondreganes por innumerables brazos del Orinoco en busca del lugar más apropiado; ríos e islas 435

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