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l.· Mayo No fue menor el fruto conseguido en el apostolado del confeso– nario, donde consumió muchas horas diarias escuchando y aconse– jando a personas de todas las categorías sociales: el obispo de Maracaibo, sacerdotes de la diócesis, obreros..., encontraron siem– pre la ayuda espiritual que necesitaban y buscaban en las palabras del P. Celestino. Realizó siempre los servicios de tipo sacerdotal y apostólico con espíritu de colaboración y entusiasmo. Fue un espíritu enérgico y activo, hasta el final de sus días. Quizá pueda afirmarse que fue esta energía interna la que prolongó su existencia. La avanzada edad no fue nunca para él un fácil recurso para eludir responsabilidades de trabajo. El Dr.Jesús R Amado, al entregarle un cáliz como obsequio durante la celebración de sus Bodas de Oro sacerdotales el 6 de junio de 1964, escribió una alocución, a la que pertenecen los siguientes párrafos: «... Est()'J en lo cierto al decirles ahora que el sentimiento de cariño y amistad que le profeso al homenajeado me han sobrado esta vez para reco– nocer en este hombre - sacerdote ejemplar y bueno- todos los atributos que posee y que porfuerza ha de vérseles de puro sentirlos, aunque no existieran los lazos que me empatan a él. El P. Celestino es por sobre todo el sacerdote edificante y humilde, el consejero bondadoso, el trabajador eficaz, el amigo consecuente, el hijo santo del padre santo de Asís... ... Los hombres como él suenan por sí mismos en el repiquetear de sus actuaciones y se admiran mejor con el silencio que aprueba, reconoce y satisface. Sin embargo, en esta oportunidad me siento obligado por las palabras que se me han encomendado, a expresarle de veras lo que el corazón de todos los presentes y de aquellos que le conocen y aprecian de verdad, sien– ten esta noche en que usted está con nosotros celebrando sus cincuenta años de oro sacerdotales, de oro humanista y social, de oro puro de honestidad, de oro resplandeciente de rectitud. Es -en una palabra- la justicia de los años que se han vivido bien, pagando con largueza el reconocimiento de su recorrido meritorio y ejemplar... » BIBLIOGRAFÍA: AO 82 (1966) 487; BOP 19 (1966) 135 s; BOC n.º 12 (1964) 27 s, n.º 15 (1966) 35; Estanislao 334 401 441 505. 426
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