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en las alturas falleció el mismo día 11 de mayo de 1945, a los 69 años de edad. Se encontraba en Caracas. Su ministerio en Caracas, El Tocuyo, Barquisimeto y, sobre todo, en Valencia, fue de esos que hacen poco ruido, pero llegan al fondo del alma. Porque el P. Hipólito fue un religioso que, a pesar de los muchos achaques que le molestaron durante gran parte de su vida, sin embargo, nunca conocía el cansancio cuando se trataba de realizar su trabajo de evangelización. El padre Hipólito fue un hombre de carácter sencillo, de espíritu inge– nuo y con una personalidad sin dobleces, que sabía hacer el bien a todos en silencio, sin ostentación. Con estas bellas cualidades sirvió a las almas trabajando con entusias– mo, alentando a los menos optimistas con frases de ánimo y sabiendo valo– rar las cualidades de los demás. Los que le trataron supieron conocer y apreciar en él los dones que Dios le había concedido y que, con gran nobleza de corazón, puso al servicio de sus hermanos. BIBLIOGRAFÍA: AO 62 (1946) 83; Estanislao 145 148 170 178 211 275 314 320 347; VM 7 (1945) 177. 381

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