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ción de la revista El Mensajero Seráfico. Fue, sin embargo, su activi– dad como limosnero la que marcó la mayor parte de su vida. En reconocimiento a su labor, los superiores le enviaron a Roma, en 1962, para asistir a la canonización del Beato Francisco María de Camporroso. Fray Isidro fue un religioso de carácter sencillo y alegre, que se hizo querer por los religiosos y por las numerosas personas que le conocieron en sus continuas andanzas por las tierras leonesas para desempeñar el oficio de limosnero. Su porte externo era poTJre, pero pulcro y cuidado en la forma de pre– sentarse ante la gente y ante los religiosos. Su sonrisa bondadosa y toda su figura venerable nos recuerdan las estampas de los santos hermanos capu– chinos. S11 rostro sir11ió de moddo para csmlpir una talla deJosr dr Arimn tea, uno de los pasos con que cuenta la Semana Santa salmantina. BIBLIOGRAFÍA: BOP 23 (1970) 156 s. 365

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