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Destinado a la misión del Caroní en 1927, llegó al Vicariato el 17 de diciembre del mismo año. El 1 de enero de 1928 fue destinado a Tumeremo; el 1 de febre– ro de 1930 a Amacuro, saliendo de dicha misión el 29 de noviem– bre de 1932 por motivos de salud. Marchó el 6 de diciembre de 1932 a El Callao, y el 31 del mismo mes pasó a Guasipati, donde permaneció hasta el 16 de septiembre, regresando nuevamente a El Callao. En diciembre de 1934 fue destinado a Tumeremo; el 13 de oc– tubre de 1947 fue, provisionalmente, a la casa parroquial de Upata; el 19 de mayo de 1948 regresó a El Callao, y por tercera vez, el 26 de julio de 1949, fue trasladado a Tumeremo. Sus últimos destinos en Venezuela fueron Uµutu y Suu Féfü,, <lou<le permaneció hasta 1954. Después de haber permanecido casi veintisiete años en tierras de misión, regresó a España en mayo de 1954, pasando algunos meses en Santander y siendo, finalmente, destinado al convento de El Pardo hasta su muerte. Agotadas sus fuerzas físicas y muy debilitada su salud a causa de la edad, falleció el día 1 de mayo de 1974 en Madrid. Sus restos fueron trasladados a El Pardo para la celebración de los funerales, siendo después depositados en la Sacramental de San Isidro. Tenía al fallecer, 84 años de edad y 66 de vida religiosa. A pesar de su naturaleza enfermiza y de las notables carencias que poseía en la visión, el Hno. Casimiro fue un religioso suma– mente trabajador: antes de marchar a Venezuela, sus actividades materiales se centraron primordialmente en atender a la imprenta de El Mensajero Seráfico y en colaborar, con otros veteranos religio– sos, en las obras de construcción y acondicionamiento del Semina– rio Seráfico de El Pardo, por el cual tuvo una especial predilección. En América desempeñó los trabajos propios de su condición de hermano no clérigo; y con los mismos oficios de refitolero, canove- 359

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