BCCCAP00000000000000000000709
«.•• ¿y dónde no los hay?..., aquí vendría a cuento recordar y meditar el refrán que dice: en las misiones de Venezuela no sólo plantamos la Iglesia, plantamos también maíz... » -¿Que si la Orden franciscana debe seguir siendo misionera? «..• Ni que decir tiene. Si en este tiempo, que llaman postconciliar, hasta al más simple fiel se le pie que, de una manera u otra, sea misionero, ¿cuánto más a los que han ido siempre a la vanguardia y cuyo espíritu, por ser el del Evangelio, ha sido siempre misionero?... » -¿Espera que los capuchinos continúen en las misiones de Venezuela? «..• monstruoso sería quefaltaran los voluntarios a la hora precisamen– te de la cosecha y de entrojar las mieses... » &Si me he sentido extrafw en Venezuela? «... muchas veces los venezolanos, quizá por mi manera de hablar en broma y con muchas guachafitas, me han creído uno de ellos... » Estas pinceladas entresacadas de la vida de un misionero como el P. Eulogio, pueden ser suficientes. Fue no sólo un hombre dedicado a trabajo– sas excursiones por selvas, ríos y sabanas, sino también cuidadoso y vigi– lante formador de los indios recogidos en los internados. Espiritualmente, fue un religioso de gran oración; y, con la oración, la piedad, en la que fue modelo toda su vida. Con la observancia regular, la pobreza, la caridad con todos, el opti– mismo y la jovialidad franciscana..., hizo también la vida alegre a los demás. Porque amó a Dios y a los hombres, él también se hizo amar. BIBLIOGRAFÍA: AO 83 (1967) 137; BOP 20 (1967) 53-55; EV 14; VM 4 (1942) 74-76, 11 (1949) 502 512, 29 (1967) 53-55; Pacífico 241. 321
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz