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poró a la Provincia. Fue inmediatamente alistado entre los compo– nentes del primer cupo de religiosos admitidos en Cuba, gracias a las laboriosas gestiones llevadas a cabo por los superiores durante varios años. El día 28 de diciembre de 1965 llegaba a La Habana juntamente con los PP. Augusto Villa,Juan Cancio González y Nar– ciso Mazariegos, quedando comprometidos, de momento, en nues– tras tres iglesias de La Habana y en espera de lo que fueran aconsejando las condiciones excepcionales en que se encontraba la isla. Dado que las circunstancias en Cuba no eran nada halagüeñas, sino que, por el contrario, se complicaban cada día, regresó a Espa– ña en 1969. Pasó, sucesivamente, por los conventos de Usera, en 1969; Manzanares, en 1972; León, en 1978; Montehano, en 1981 y Valladolid, en 1984. En este convento permaneció hasta que, en 1991, ingre5ó en la cnfcnncria prnviuciul. Dut m1Lc 1977 ::;olicitó a los superiores penniso para realizar un curso de formación, obte– niendo el diploma en espiritualidad franciscana después de realizar los estudios de teología espiritual en el Antonianum de Roma. El último año de su vida debió resultarle especialmente doloro– so al ver cómo se derrumbaban muchos proyectos en los que había puesto su ilusión. La enfermedad no fue larga, al menos, avisó tar– de; debió estar latente durante bastantes años, pero sólo se hizo perceptible a partir del mes de mayo de 1991: comenzó con unos mareos; fue ingresado en el Clínico de Valladolid para realizar un estudio profundo de su estado y se emitió un diagnóstico nada favo– rable. Se trataba de un cáncer de estómago muy amplio y avanzado. El 11 de octubre de 1991 quedó ingresado en la enfermería provin– cial con nulas esperanzas de recuperación. La enfermedad se fue apoderando apresuradamente de su cuerpo hasta dejarle en un es– tado de máxima debilidad. Murió en la enfermería provincial de San Antonio el día 8 dt abril de 1992, con 62 años de edad. Ser fiel a un compromiso, a una vocación, a un proyecto, no es sólo perseverar en el camino elegido; es, ante todo, buscar con en– tusiasmo los mecanismos apropiados para realizar el ideal soñado, vivir el compromiso asumido y responder, creativamente, a los retos 307
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